certificados energéticos

Primeros certificados energéticos: pocos y con bajas calificaciones

Desde la pasada aprobación del RD 235/2.013, forzada por la imposición de la UE en una directiva de 2.010, de que a la transmisión de las viviendas, éstas deberían disponer de un certificado en que se reflejara la calificación energética obtenida, los primeros certificados energéticos que se han ido registrando han obtenido muy bajas calificaciones.

Si al pasar delante del escaparate de una inmobiliaria nos fijamos en la publicidad de las viviendas en alquiler o venta, comprobaremos que muy pocas fichas muestran la famosa etiqueta indicativa de la eficiencia energética. Recordemos que el certificado es el documento que establece una calificación energética de la vivienda, dentro de una escala de la A a la G. Este documento lo realizan técnicos competentes, como son los arquitectos o aparejadores, y tiene una validez de 10 años desde su emisión. Tiene que registrarse en el ICAEN aquí en Cataluña.

Esto se debe a que a cinco meses de la entrada en vigor del decreto, muchos son los propietarios que no están por la labor de obtener el documento, ya sea por desconocimiento o porque, a la hora de alquilar la vivienda, hay falta de control ya que los contratos privados suelen estar fuera de control administrativo. Esta actuación les puede costar entre 600 y 1.000 € de multa: se considera infracción grave.

No sucede así con las ventas, en las que el propietario no se arriesga a perder una operación por dejar de obtener el certificado, cuyo coste es proporcionalmente muy inferior al total de la operación. Además, la figura de los notarios está ejerciendo de garante del cumplimiento de la obligatoriedad de disponer de los certificados energéticos en la práctica, ya que es quien se encarga del control de la documentación necesaria. Recordemos que la cédula de habitabilidad es otro documento imprescindible a la hora de efectuar una compraventa o celebrar un contrato de alquiler.

Baja eficiencia en los primeros certificados energéticos

El Instituto Catalán de la Energía asegura que, de todos los certificados registrados hasta ahora, el 85% tiene una calificación realmente baja, entre una E y una G. El resto corresponderían a calificaciones C o D, pero lo cierto es que calificaciones A o B son prácticamente inexistentes.

Conociendo el procedimiento de calificación que se utiliza para la calificación energética de edificios, ya es difícil obtener estas altas calificaciones en viviendas de obra nueva. En ese sentido, teniendo en cuenta la antigüedad del parque de viviendas en Cataluña, con muchas anteriores al año 1.979 en que entra en vigor la primera normativa de obligado cumplimiento en materia de aislamiento térmico, no son de extrañar estos bajos resultados.

Falta de mentalización del usuario

Bien, parece ser que hay varios factores que ayudan a la baja adhesión al Certificado Energético:

  • El mercado inmobiliario, en horas bajas, obliga muchas veces a los propietarios a no hacer el desembolso hasta contar con un cliente potencial.
  • Desconfianza de la población en la capacidad de la Administración para imponer sanciones, dada la inactividad que muestra, habida cuenta de los fraudes de compañías eléctricas, de telecomunicaciones…
  • Falta de cultura en la eficiencia energética y dejadez de la Administració en la educación del ciudadano en estos temas.

 

fuente: eldiario.es

Buffer this pageShare on Google+Email this to someoneTweet about this on TwitterShare on FacebookShare on LinkedInPin on Pinterest
0 comentarios

Escribe tu comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Agradecemos tu participación.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>